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Cómo grabar leyendo sin que se note
Leer en cámara no se nota por leer: se nota por tres cosas concretas y corregibles. La mirada que se va, el ritmo parejo de más y las palabras que uno no usaría hablando. Esta guía trata las tres, en ese orden de importancia.
1. La mirada: el 80 % del problema
Cuando el texto está en el centro o abajo de la pantalla, los ojos bajan. En un teléfono grande esa bajada son varios grados, suficiente para que quien mira el video vea claramente que estás leyendo algo que no es él. En un monitor de computador, peor.
La corrección es geométrica, no actoral: subir el texto y estrecharlo. Mientras más angosta y más alta sea la ventana de lectura, menos se mueve el ojo. En el apuntador esa opción se llama Mirada y tiene tres posiciones; «Pegado al lente» deja el texto en el tercio superior, justo debajo de la cámara frontal.
Lo segundo es la distancia. Mientras más lejos esté el teléfono, menos se nota el recorrido del ojo, porque el ángulo se achica. A un brazo de distancia con letra grande se lee perfecto y la mirada se ve fija. Pegado a la cara, se nota aunque el texto esté arriba.
2. La velocidad: el error que se escucha
El segundo delator no se ve, se oye. Cuando el texto corre más rápido de lo que hablas cómodo, la voz pierde las pausas: todas las frases quedan igual de largas y sin respiración. Eso es lo que suena a locutor de radio leyendo un comunicado.
La regla práctica: la velocidad correcta es la que te deja respirar. Si sientes que persigues el texto, bájala aunque el video quede más largo. Para video de redes, entre 40 y 50. Para un discurso o una prédica, entre 30 y 40. Y si dudas, siempre hacia abajo.
Una señal de alarma: si al grabar no tienes que tomar aire, vas demasiado rápido. Las pausas para respirar son parte del habla natural, y su ausencia es lo que hace sonar artificial a alguien que lee bien.
3. La redacción: escribe como hablas
Este es el más ignorado y el más determinante. Un texto escrito para ser leído con los ojos tiene frases largas, subordinadas y conectores formales. Dicho en voz alta, cambia el registro de la voz, y ese cambio de registro es inconfundible.
- Frases de menos de veinte palabras. Si no cabe en una respiración, córtala.
- Fuera «asimismo», «cabe destacar», «en función de», «el mismo». Si no lo dirías en un café, no lo escribas.
- Una idea por párrafo, y línea en blanco entre párrafos. En el prompter, la línea en blanco es la pausa. Sin ella sales hablando sin parar.
- Cifras en palabras y nombres propios marcados. «Cuatrocientos ochenta mil» se lee distinto que «480.000». Escribe la forma que vas a decir.
La prueba definitiva: lee el guion en voz alta antes de grabar. Si tropiezas dos veces en la misma frase, esa frase está mal escrita. No la estás leyendo mal.
Cuatro detalles que suman
- Empieza a hablar antes de empezar a leer. Di la primera frase de memoria, mirando al lente, y deja que el texto entre en la segunda. La apertura es donde más se nota la lectura.
- Sube la vista en los puntos. Marca dos o tres lugares del guion donde vas a mirar de verdad. Intentar mirar todo el tiempo hace perder el hilo.
- Gesticula. Quien lee tiende a quedarse quieto. Un par de gestos con las manos rompe la sensación de estatua.
- Graba dos veces. La segunda toma siempre suena mejor, porque ya conoces el texto y dejas de leerlo palabra por palabra.
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